La fotografía es para mí como un juego entre el control y la sorpresa. Dejo espacio para la experimentación y los sentimientos para crear objetos únicos que atraigan nuestros sentidos.
“ Pink Floyd ”
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Blog dedicado a descubrir mensualmente la música que habitualmente acompaña en sus DarkRooms a fotografos que utilizan como medio de expresión la fotografía química.
La fotografía es para mí como un juego entre el control y la sorpresa. Dejo espacio para la experimentación y los sentimientos para crear objetos únicos que atraigan nuestros sentidos.
“ Pink Floyd ”
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Comencé en esto tan bonito que se llama fotografía en la década de los 80 donde en poco tiempo adquirí un laboratorio de quita y pon que dejé de utilizar con el advenimiento de la fotografía digital.
El paso a la fotografía digital ocasionó una pausa en mi afición, la cual hizo que casi me olvidara de ella.
Mi regreso, en el 2010, fue a través de un re-descubrimiento de la fotografía convirtiéndose ésta en pasión y adentrándome en una visión más profunda y reflexiva.
Con la instalación de un laboratorio fijo, todo se hizo más fácil. A partir de ese momento comencé a sentirme realizado como fotógrafo.
No obstante, no he renunciado a la fotografía digital, poseo también cámaras con sensor combinando una y otra técnica ..... pero cuando entro en el laboratorio con mi delantal, la luz roja, música y oliendo a químicos, puffff, me embarga una sensación difícil de superar.
La gran mayoría del ByN de mis últimos años está realizado en analógico reservando el color para el digital, aunque en ocasiones me apetece ponerle algo de color a una cámara clásica analógica.
Serie: Semana de Pasión
Tamaño aprox.: 25 x 38 cm.
“ Simon & Garfunkel ”
No es una de mis pasiones la música, solo la escucho de forma ocasional.
Sin embargo, en mi laboratorio nunca puede faltar, es el punto de inicio de cualquier sesión.
Sin grandes preferencias, escucho de todo, jazz, clásica, boleros, etc… y creo que las fotografías condicionan la música que me apetece escuchar.
Esta canción, “Los sonidos del silencio”, fue un himno de la época. Además de traerme muy buenos recuerdos de mi juventud, me produce esa calma que se necesitó cuando entro en el laboratorio; Está ahí, sin molestar.
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Cada vez que alguien me pide que escriba sobre mis andanzas fotográficas, un sudor frío me recorre la espalda. Quizás por no ser muy hábil con las palabras… quizás por ser muy amante de mi intimidad.
En cuanto a la fotografía, que es lo que nos interesa, si no recuerdo mal, llegué a la foto cronológicamente otoñal: Atracción. Magia. Misterio.... y continúo en ella porque mantengo las mismas ilusiones del primer día.
En mis planteamientos fotográficos, siempre he sido una persona mucho más preocupada por el concepto y la abstracción, que por la toma de una foto social y comprometida. ¿Por qué? Sospecho que por mi educación, mi forma de entender la vida, mi mundo interior, mis amistades, mis libros…
Mi mirada subjetiva hace que mi obra se aleje de lo puramente figurativo para sumergirme en un mundo de ensueño reinado por las luces y las sombras; por figuras indescifrables que dan paso a la libre interpretación del espectador.
Vaya por delante que en el laboratorio ¿trabajo? de forma silenciosa y tranquila, no quiero notas discordantes en la periferia que distraigan mi atención.
Pero he elegido una canción de los Rollings: Paint it black ....
Porque me gusta.
Porque la tocaba en la guitarra.
Porque me recuerda mis huellas del pasado.
Porque habla del negro y del blanco.
Porque su presentación es muy sugerente.
Porque trata del binomio equidistante en continuo conflicto de las luces y las sombras.
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E. A. : La fotografía siempre ha formado parte de mi camino, de mi forma de descubrir el mundo. Diría también de entenderlo. De pequeña soñaba con cambiar el mundo, pero ahora .... no creo que esto sea posible.
Cuando hablo del camino me refiero al camino espiritual, pero también al físico.
Tengo infinitas ganas de viajar y explorar. Por eso mi ‘darkroom’ viaja conmigo y aun no he podido establecer un estudio definitivo donde poder trabajar.
Imprimo en laboratorios de mis amigos, instalo mi Darkroom en los baños o sótanos donde mi Durst M-600 es fiel compañera.
Fanny Penin creció en París rodeada de las cámaras y los negativos de su padre, fotógrafo.
El cuarto oscuro fue donde dio sus primeros pasos y años mas tarde estudio historia del arte y artes visuales.
En 1996 Fanny guardó su diplomara en un cajón y se instaló con una ampliadora y tanques de revelado en un estudio en Montreuil. A través de un proceso de creación de historias a partir de fotografías espontáneas sobre temas aleatorios, se dedicó a la investigación pictórica en el cuarto oscuro. En sus propias palabras " Entro en resonancia. Escribo con luz sobre superficies sensibles. Mis fotografías son invitaciones temporales ".
En 1999 comienza a trabajar con el escultor Bernard Lancelle, explorando las posibilidades del fotograma. Cada obra, única, está pintada con una luz en la que la escultura móvil inscribe su impronta y en el 2001, inauguran un taller-galería en París en el distrito cinco.
Fannydesde el 2009 reside en Douarnenez (Bretaña), donde expone en 2013, "Caminos que la vida y las personas que la cruzan pueden tomar", una serie de fotografías inéditas que marcan el recorrido de la artista. Una obra poética que nos habla de los caminos de la vida ...
En la primavera del 2014s u encuentro con el fotógrafo Maurizio Leonardi conduce a una asociación creativa en la que pasan varios años inmersos en la vida cotidiana de una comunidad alternativa en Bretaña y realiza estampados analógicos sobre diferentes objetos y materiales (espejo, chaqueta, bolsa de plástico, velero, ...). nacimiento de LaRumeur, un colectivo de fotógrafos analógicos.
En en 2018 con su exposición ”Como puedo respirar tus mareos” con autoedición añade su descubrimiento de las posibilidades del ferricianuro de potasio: “Este acercamiento pictórico a la fotografía con un pincel es lo que me faltaba para disfrutar plenamente de mis creaciones, las cuales percibo como pinturas, únicas”.
En 2020, Fanny Penin presentó los inicios de un nuevo proyecto, haikus en forma de trípticos, en la galería “La Chambre claire” (Douarnenez).
"No quiero tomar nada, interpretar nada. No fotografío lo que veo. Fotografío lo que siento ..."
Trabajo en silencio.
Hablaría de ritmo, el que está en mi cabeza, en mi cuerpo. Una armonía que coincide con cada foto, su impresión, su desarrollo ...
La música que me acompaña desde que vivo en Douarnenez es el mar.
Detrás de mi cuarto oscuro, con las contraventanas cerradas, hay una playa.
El mar está ahí, inquieto, sonoro, a veces con violenta marea.
F.M: La Fotografia, al igual que la música es una sensación que me permite mantenerme en movimiento.
Significa una búsqueda de mi bienestar o también, una escapatoria a un refugio para no ser perturbado.
Es el reencuentro conmigo mismo.E.G. Yo siempre me embriagué de luz.
Imagino que siempre he sido fotógrafa, pero no lo sabía. Siempre he hecho fotos y sí, mis primeras imágenes responden a un deseo de inmortalizar el tiempo que se escurre entre mis manos.
Mi nacimiento como fotógrafa, que no mi conciencia como tal, podría fijarse en Kiev. Allí me compré mi primera cámara réflex y allí se forjó mi mirada, seguramente propiciada por lo diferente de la cultura y por la soledad que me acompañó en mis primeros, fríos y oscuros meses en esa ciudad.
Allí aprendí a mirar hacia fuera, a observar con lentitud. Con los años aprendería a mirar hacia dentro al tiempo que mi fotografía se tornaría cada vez más introspectiva, más atmosférica, más críptica, ambigua y oscura, con pequeños lapsos de explosión de color. Me gusta la fotografía juguetona, la que invita a la adivinanza y a la multiplicidad de significados.
Si bien nunca he dejado de hacer fotos, la construcción de mi yo fotógrafa sería un proceso largo que no eclosionaría hasta la triste y forzosa calma del 2020, un periodo de inflexión para la gran mayoría. Es en ese momento cuando el material acumulado a lo largo de 15 años cristaliza en varios proyectos y en una página web. También aparezco en redes por primera vez como fotógrafa.
Hacer fotos para mi es una necesidad, los impulsos de mi niñez por atrapar el tiempo, siempre temerosa de una memoria que se desdibuja, han derivado con los años en un responder al guiño de la luz, en un dar continuidad a la belleza que huye, que se escapa.
Sería hermoso decir que comienzo mis sesiones de laboratorio con una misma canción, a modo de mantra introductorio de ese ritual químico y alquímico en el que la luz se abre paso entre las sombras, como si penetrase dentro de un dolmen para fecundar la creación.
Pero no es así.
Mi curiosidad es monstruosa y mi pasión por la música doliente.
Mis gustos son muy amplios y diversos, pero si hay una música que me visita de manera recurrente es la de “Le royaume oblié” de Jordi Savall, que independientemente de su importante significación histórica y espiritual es una joya que te transporta, que te envuelve con su belleza atemporal, y donde los sonidos, las lenguas, viajan y se entremezclan.
El tema que he escogido es “A chantar m'er de so qu'ieu non volria” (Debo cantar una canción que preferiría no cantar), una canción en occitano de la trobairitz Beatriz de Dia, la única pieza trovadoresca compuesta por una mujer que ha sobrevivido intacta hasta nuestros días,
https://www.youtube.com/watch?v=4NACeUqS2D4